Hoy que ya te conozco
y se asila en mi pecho
esa ansia de cielo,
simple y burda madera
que nos viste de traje
de color de la arena.
Donde sueños tan tuyos
como anhelos de mi alma
se acicalan muy juntos,
sobre risas lejanas.
Se convierten en niños
en pequeños que juegan
junto al mar y los tilos
persiguiendo las olas
con su brillo de estrellas.
Con tan dulce atavío
que asemejan a almas
que en su andar solitario,
siempre hallan la calma.
Y es que solo tenemos
nuestras horas contadas
solo estamos de paso
solo somos fantasmas.
©Bianca_estella




