
No te herirán
las espinas de mis rosas,
ni dejaré que se te
claven los cardos.
Limpiaré de tus pies
los abrojos
para verte desde lejos,
volar muy alto.
Sé que en el renuevo
de tus primaveras,
no cabe el sol
de esta mano mía
ni de la caricia
que te llama desde
lejos cuando pronuncias
la palabra: melancolía.
Pero aún así, será
el viento quien te lleve
los perfumes silenciosos
de este beso que dormido
he dejado despacito
en la comisura de tu labios
porque sabes, has sido
a quien más he querido.
©Bianca_estella
las espinas de mis rosas,
ni dejaré que se te
claven los cardos.
Limpiaré de tus pies
los abrojos
para verte desde lejos,
volar muy alto.
Sé que en el renuevo
de tus primaveras,
no cabe el sol
de esta mano mía
ni de la caricia
que te llama desde
lejos cuando pronuncias
la palabra: melancolía.
Pero aún así, será
el viento quien te lleve
los perfumes silenciosos
de este beso que dormido
he dejado despacito
en la comisura de tu labios
porque sabes, has sido
a quien más he querido.
©Bianca_estella




