No me abandones en Mayo
que no quiero hoy llorar,
déjame ir en septiembre
de la cordillera al mar.
Enciérrame con tus brazos,
entre nubes y palmar
y cuando llegue a tu puerto
déjame allí, descansar.
¡Qué ya tengo el alma triste
muy trizada casi rota,
tan cansada, tan cansad
acomo lluvia en una nota!.
Se de mis alas ensueño,
de mi boca sed y sal
de mis ojos un lucero,
de mis manos fuego y cal.
Inscríbeme en tu pecho
,para que pueda soñar
con esos ojos tan negros
que amo más cuando no están.
©Bianca_estella
©Bianca_estella




