Mi bajel sigue preso
de tus ojos cautivos
De tus besos de lluvia,
de tus años ceñidos
De tus verdes praderas
donde humectas la tierra
Con tus sabios retoños
aunque sean quimeras.
Y a este amor casi humano,
y a este amor como sino
Que ya crece en mis tierras
aunque esté prohibido,
Con la fértil madera
de tus versos perfectos
Que bajando a mis ansias
como caminos rectos
Abren brechas de fuego,
de inconclusos jardines
De inéditas líneas
que vuelan como los querubines,
Anidando en mi pecho
siempre en notas vibrantes
Como quién con paciencia
talla un diamante
Y se deja conquistar suavemente
por un brillo de estrellas,
Aún sabiendo que es solo
un sueño que estalla
Fabricando utopías
de este amor insondable
Que al mundo y a lo externo le es inexplicable.
Y a pesar de los muros,
de las brechas que se arman
Que parecen erguirse
como obesas montañas
a pesar de los meses,
a pesar de los tiempos,
siempre siguen brotando
Como rosa tan blanca,
que en tus dedos durmiendo
Su perfume liberan
entre cantos y besos.
Por qué aún en los riscos,
o en los brezos que danzan
Se abre aún como siempre
el amor que reclama
Tu sonrisa de niño,
tu cariño sincero.
Esa rima tan tuya
que hace vuelo en el aura
Descollando dolores
que yacían marchitos
Y que salan las lágrimas
del sauce y su rama
pero abren el alma
hacia el cielo infinito.
©Bianca_estella




